Formación civica y ética

 

La cercanía del nuevo milenio despierta nuestras esperanzas y expectativas sobre el futuro y nos obliga a realizar una profunda reflexión sobre los retos que debemos afrontar, basados en los problemas y progresos de hoy.

El mayor problema que enfrentamos es que la tecnología provocó una crisis de valores éticos y morales, una pérdida en la espiritualidad y el sentido de vida. La tecnología y la ciencia de hoy, poco han contribuido a fortalecer las virtudes del mexicano: creatividad, capacidad emocional y mística espiritual. Las leyes mecanicistas y la atracción por lo material, han terminado por adormecerlo haciéndole olvidar los aspectos trascendentales para apegarse a lo perecedero y lo superficial

El reto que debemos afrontar no es tecnológico, es más bien humano. En el campo empresarial es necesario formar a los colaboradores en actitudes, valores, creatividad y trabajo en equipo. En el campo escolar es indispensable la formación Cívica y Ética de los alumnos. Un ejemplo específico al cual me quiero referir, es el esfuerzo que inicia la Secretaria de Educación Pública en el ciclo escolar 1999-2000 en el nivel secundaria con la asignatura "Formación Cívica y Ética", cuyo objetivo es formar en valores a los jóvenes.

Para formar en valores es necesario reconocer que los educandos no son objeto, sino sujetos de sus procesos de aprendizaje, y que la acción pedagógica debe estar dirigida a la construcción autónoma de la personalidad.

En toda situación de docencia se produce una constante interrelación entre dos factores: los contenidos de la enseñanza y la forma como se les trabaja. En el caso de la asignatura "Formación Cívica y Ética" el peor método que se puede utilizar es el tradicional. En el esquema tradicional de enseñanza-aprendizaje el alumno recibe el conocimiento terminado, acabado y sin oportunidad de utilizar el recurso de la duda. Mediante la metodología de aprendizaje tradicional se desarrolla en los alumnos una actitud para aprender por repetición. La metodología tradicional provoca en los alumnos la percepción de haber logrado un aprendizaje al tener la capacidad de poder repetir de memoria algunos términos u oraciones clave. La metodología tradicional provoca que los profesores sean dueños absolutos del conocimiento. El objetivo en la asignatura de "Formación Cívica y Ética" solamente se puede lograr a través de un auténtico aprendizaje significativo.

Desde el punto de vista de David P. Ausubel, autor de la teoría del aprendizaje significativo, la esencia del proceso del aprendizaje significativo reside en que ideas expresadas simbólicamente son relacionadas de modo no arbitrario, sino sustancial con lo que el alumno ya sabe. Cuando esta relación esencial del aprendizaje no se produce, nos encontramos con un aprendizaje repetitivo, mecánico y, por lo tanto, memorístico

Para formar en valores es necesario tomar en cuenta que cuando un joven llega a la escuela tiene una gran cantidad de conocimientos previos, llega con un gran bagaje de experiencias y aprendizajes espontáneos, que constantemente se renuevan en su vida diaria. Estos conocimientos generalmente son adquiridos a través de la percepción y la imitación y con ellos el joven construye sus valores, creencias y mitos.

La teoría constructivista sostiene que el aprendizaje es un proceso activo en el cual el aprendiz construye nuevas ideas o conceptos basados en sus conocimientos anteriores. El alumno en lugar de dar respuestas memorísticas, puede dar el salto cualitativo a formular preguntas, discutir, disentir y polemizar frente al cuestionamiento de un hecho en sí. Lo importante es el proceso y no el resultado.

Así mismo, sostiene que la instrucción debe estar de acuerdo con las experiencias y contextos que hagan que el aprendiz la aproveche.

Es muy importante destacar que generar el vínculo entre el nuevo material que debe aprender el alumno con sus conocimientos previos, se puede lograr de la forma más natural y sencilla por medio de Dinámicas para grupos y juegos educativos. El juego y las dinámicas es el instrumento operativo ideal para que el maestro logre aprendizajes significativos en sus alumnos.

La utilización de diferentes Dinámicas y juegos correctamente organizados y sistematizados permiten a la persona madurar los procesos esenciales para el aprendizaje de valores, creencias y actitudes.

Las Dinámicas para grupos y el juego son herramientas didácticas activas que privilegian la experiencia del aprendiz, respetando sus auténticas necesidades e intereses, dentro de un contexto educativo espontáneo y alegre que posibilita la autoafirmación del individuo y fortalece la cooperación, la sociabilización y el sentido de pertenencia grupal.

Por otro lado, todas las teorías modernas de aprendizaje están de acuerdo en que la mejor situación para facilitar el aprendizaje, es aquella en donde el proceso de aprender es tan agradable y satisfactorio para la persona que más que un trabajo, la considere un juego.

Las Dinámicas para grupos y los juegos, generan un ambiente de alegría y establecen una dinámica rica de colaboración y sociabílización.

La Dinámica y el juego permiten el aprendizaje por descubrimiento, desarrollan la creatividad e incitan al alumno a poner en acción toda su capacidad.

Es muy triste observar que muchas escuelas no entiendan el verdadero sentido del Programa emprendido por la S.E.P. y con una pobre visión pedagógica se limiten a ver la asignatura de "Formación Cívica y Ética" como una asignatura más o creen que con manejar un libro "Novedoso" de valores o conferencias a los alumnos y a los padres de familia están cumpliendo con los jóvenes de México.

Formar la mentalidad de los Jovenes o de los colaboradores de una empresa hacia la comprensión de los valores, enseñarlos a utilizarlos, llevarlos a la madurez sensible e intelectual y aproximarlos a su perfeccionamiento, sólo es posible a través del modelaje de los hábitos y la ejercitación del juicio. Nada de esto es posible lograr con los métodos tradicionales.

Es necesario reflexionar, ya que en la mayoría de escuelas y centros de capacitación los principios pedagógicos para mejorar el aprendizaje no se han entendido. Ninguna innovación pedagógica, sobre todo si hablamos de formación en aspectos humanos, tendrá éxito si los responsables del aprendizaje, los instructores y los maestros no pueden o no quieren ponerla en práctica.

 

 

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